Skip to content Skip to footer


Repuesta 1: Con la crisis del coronavirus, así como con todas las demás calamidades, Dios le está dando al mundo una representación física de la atrocidad moral y la fealdad espiritual del pecado que menosprecia a Dios.

Todo lo que Dios creó es bueno en gran manera (Gen. 1:31). Pero a partir del pecado, toda la belleza de este mundo está mezclada con el mal, los desastres, las enfermedades y las frustraciones.

El pecado es la razón de toda la miseria física (Gen. 3:1-19; Rom. 5:12). La miseria que vemos hoy NO es el estado natural de las cosas, sino el juicio de Dios sobre un mundo pecador (Gen. 3:17; Rom. 8:20-22). Y hasta los creyentes sufren. Ellos gimen para que llegue ese día en que sean liberados de la corrupción (Rom. 8:23; Apoc. 21:4) .¿Cuál es entonces la diferencia con el impío? La diferencia es que para el creyente el sufrimiento no es una manifestación de ira, pues Cristo cargó con ella (Rom. 8:1; 1 Tes. 5:9), sino un instrumento de santificación. Por eso la muerte ya no es un verdugo para el creyente (1 Cor. 15:55; Fil. 1:23).

¿Pero no es Satanás quien realmente está detrás de la miseria humana? Ciertamente el diablo está muy involucrado: Él gobierna a este mundo por medio del engaño (2 Cor. 4:4; Ef. 2:2; Jn. 8:44); también ata y oprime con enfermedades (Luc. 13:66; Hch. 10:38). Pero al final, no es más que un perro encadenado, uno que está en las manos de Dios. Es por eso que solo puede actuar bajo el permiso de Dios y con Su limitación (Job 1:12; 2:6; Luc. 22:31; 2 Cor. 12:7). Es Dios quien decide la extensión del daño que este puede causar.

Pero esta es la pregunta clave: ¿Por qué? ¿Por qué no dejar el mundo físico en buen estado y traer la miseria humana a causa del pecado? Porque el pecado no es algo ligero, es horrible y feo, peor que el coronavirus. Pero a causa de este, estamos ciegos y sordos a su fealdad y consecuencias.

El mal físico es entonces la señal o el megáfono que Dios usa para despertarnos a la fealdad del pecado y la indignación moral de Dios contra la rebelión.

Dios está dando al mundo en el brote del coronavirus, como en todas las demás calamidades, una imagen física del horror moral y de la fealdad espiritual del pecado que menosprecia a Dios.

Juan José Pérez es pastor en la Iglesia Bautista de la Gracia, en Santiago de los Caballeros (República Dominicana). Posee una Maestría en Divinidades en el Seminario Bautista Reformado (Estados Unidos). Sirve como decano de la Academia Ministerial de la Gracia y es profesor de Biblia en el Colegio Bautista de la Gracia y la Universidad Nacional Evangélica (UNEV).