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Al final, lo más importante no es lo que nosotros pensamos sobre el coronavirus o sobre cualquier otra cosa, sino lo que Dios piensa y ha revelado en Su palabra, la cual es eterna (1 Ped. 1:24-25), inquebrantable (Jn. 10:35) y verdadera (Sal. 19:9). Es sobre Su Palabra que deberíamos edificar nuestras vidas (Mat. 7:24).

Esto levanta la pregunta: ¿Cómo sabemos que la Biblia es la palabra de Dios? La respuesta es sencilla: De la misma manera que sabemos que la miel es miel: probándola. Hay una gloria divina, dulce como la miel, que brilla en la Biblia y que encaja perfectamente con los anhelos más profundos del corazón (Sal. 34:8; 119:103). Por tanto, la fe Bíblica no es un salto en la oscuridad, pues no es una confianza ciega, sino una que puede VER y SABOREAR la gloria de Dios en Cristo revelada en el evangelio.

Y es por eso que Satanás quiere cegarnos a esa gloria (2 Cor. 4:4), porque sabe que esta hace que la Biblia se autentique a sí misma como verdadera en nuestros corazones y nos lleve a la certeza de que ella es la Palabra de Dios.

Cuando Dios dice que “la suma de Su palabra es verdad” (Sal. 119:160), nuestros corazones dicen “SÍ, lo hemos visto y lo hemos probado. No es un salto en la oscuridad”.

Por tanto, en toda providencia, aun en las más amargas, sólo la palabra de Dios nos da un consuelo inquebrantable. Y Cuando esto sucede, toda la verdad de Dios se apodera de nosotros, dándonos un gozo y una paz que van más allá de todo entendimiento, incluso frente al coronavirus.

 

Juan José Pérez es pastor en la Iglesia Bautista de la Gracia, en Santiago de los Caballeros (República Dominicana). Posee una Maestría en Divinidades en el Seminario Bautista Reformado (Estados Unidos). Sirve como decano de la Academia Ministerial de la Gracia y es profesor de Biblia en el Colegio Bautista de la Gracia y la Universidad Nacional Evangélica (UNEV).