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Respuesta 2: Algunas personas se infectarán con el coronavirus como un juicio específico de Dios debido a sus actitudes y acciones pecaminosas.

El hecho de que toda miseria sea resultado de la caída, no significa que todos los sufrimientos individuales sean juicios específicos causados por pecados personales.

Job, por ejemplo, tuvo mucho sufrimiento personal y sin embargo, se dice de él que era un hombre recto (Job 1:1). El mismo pueblo de Dios experimenta muchos de los efectos físicos del juicio divino (1P 4:17-18). Sólo que en este caso, para los hijos de Dios, el sufrimiento no es un castigo, sino un instrumento de purificación.

Sin embargo, según el testimonio Bíblico en ocasiones Dios usa la enfermedad como un juicios particular sobre quienes lo rechazan.

Dos ejemplos Bíblicos: El caso del rey Herodes, quien se exaltó a sí mismo como un dios y al instante, como juicio divino, fue devorado por gusanos (Hch 12:23). Dios puede hacer lo mismo con todos los que se exaltan a sí mismos.

Otro ejemplo es el pecado de la homosexualidad, pues según Romanos 1:27, el hundirse en su propia concupiscencia es el castigo correspondiente a su perversión. Claro, este es sólo un ejemplo de la ira de Dios revelada contra aquellos que restringen la verdad y la cambian por la mentira (v. 18).

Por todo lo dicho, no podemos decir entonces que el coronavirus es un castigo para todo el que lo padece. Un cristiano verdadero puede morir de coronavirus por un servicio de amor. En este caso no se trata de un juicio, pues “no hay condenación para los que están en Cristo” (Rom. 8:1).

Sin embargo, es correcto que todos examinemos nuestro propio corazón para discernir si nuestro sufrimiento es un juicio de Dios por la forma en que vivimos. En el caso de un creyente indisciplinado podría tratarse de una disciplina, “porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo” (Heb 12:6).

Juan José Pérez es pastor en la Iglesia Bautista de la Gracia, en Santiago de los Caballeros (República Dominicana). Posee una Maestría en Divinidades en el Seminario Bautista Reformado (Estados Unidos). Sirve como decano de la Academia Ministerial de la Gracia y es profesor de Biblia en el Colegio Bautista de la Gracia y la Universidad Nacional Evangélica (UNEV).