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Hace unos días dejé los te para entrar a los ta. Sí, acabo de cumplir treinta (30) años. Me uno a muchos que dicen: “¿En qué momento pasó esto, solo ayer tenía veinte?”. Los años pasan querámoslo o no y aunque mucha gente mayor puede decir que aún estoy joven, la realidad es que estos pasan muy rápido.

Se dice que Jesús de Nazaret empezó su ministerio a los treinta años. Este humilde carpintero comenzó a transformar el mundo a los treinta. ¿Qué estoy haciendo yo?

La plegaria de un hebreo quedó registrada de la siguiente manera:

Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.

Moisés, Salmos 90:12.

Enséñanos

Es irónico escribir esta sección, debido a que enseño química en un colegio. En clase, si veo que alguno de mis estudiantes tiene una cara de confusión, probablemente se debe a que no saben o no entendieron lo que expliqué. En esas situaciones los animo a que pregunten y no se queden con la duda. Me gusta imaginar que Dios hace lo mismo cuando ve mi cara de confusión. Pregúntame, diría Él. Enséñame, diría yo.

En nuestro texto, Moisés no sabe cuánto ha de vivir y, en forma de oración, le pide a Dios que le enseñe a contar sus días en la tierra. Esta oración, posiblemente, fue escrita para la nueva generación que entraría a la tierra prometida después de haber peregrinado durante 40 años en el desierto. No he estado en ningún desierto, ni menos cuarenta años, pero lo que sí sé es que mi vida en esta tierra es limitada y no quiero desperdiciarla.

Traer sabiduría

Si mis estudiantes se esfuerzan durante todo el año escolar, saben que no han de preocuparse por si aprobaron o no la materia. Digamos que la acción de esforzarse en clases hace posible no tener estrés a fin de año. Una acción hace posible la otra. 

Moisés no le pide a Dios que le enseñe su finitud solo por el mero conocimiento de cuántos días vivirá en esta tierra. Moisés tiene un objetivo en su ruego por ser enseñado: vivir de manera sabia. Dicho de manera negativa, si no conoces tus días en esta tierra, vivirás de manera necia.

Ya sea en mi vida, la de mi familia o amigos, las situaciones donde Dios me ha enseñado a contar mis días en esta tierra han sido en los momentos de dolor, enfermedad, sufrimiento o decepción. No es en la alegría que somos conscientes de nuestro limite en este mundo, es en la adversidad donde vemos nuestra necia forma de vivir.

Ruego y oración

No quiero ser fatalista al decir que solo puedes ser sabio si sufres. No. Lo que quiero decir es que despertemos ahora para no arrepentirnos después. No esperemos la tragedia para aprender a contar nuestros días y recién pedir sabiduría. Hoy mismo pidámosle a Dios que nos muestre la realidad de nuestros pocos años en esta vida, para que así, podamos traer a nuestro corazón sabiduría.

En el día final, las personas se darán cuenta que el tiempo no fue medido en horas ni en minutos, sino en relación y conocimiento:

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Juan 17:3.

Si no conoces a Cristo y aún no vives para Él, estás desperdiciando tu vida.
Si conoces a Cristo y vives para Él, aunque este mundo te diga que la estás desperdiciando, Jesús te dice: la has encontrado (Mateo 10:39).

Al inicio comparé mis años con los de Jesús. A Sus treinta Él comenzó a cambiar el mundo con su vida. Amo a Jesús y quiero ser cómo Él. Aunque incontables veces he desperdiciado mi tiempo en las vanidades de esta vida, solo puedo unirme a Moisés en la siguiente oración:

Enséñame, Señor, cuán corta es la vida, 
para traer a mi corazón sabiduría,
vivir para Tu gloria día a día,
y servir a Tu Pueblo como Tú lo harías.