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¿Dónde está Dios en un mundo de Coronavirus?

Cuando escribí la reseña sobre el libro: “Coronavirus y Cristo” de John Piper, sabía que el idioma era una barrera que impedía que muchos se beficiaran de ese material. Creo que es pertinente recordar que los diferentes idiomas son un juicio de Dios para los hombres y su maldad (Gn. 11:-7), la cual comenzó a redimirse en el día de pentecostés (Hch. 2:4-7) y tendrá su cumplimiento final, en el Cielo Nuevo y Tierra Nueva, con un solo idioma para los redimidos (aunque se piensa que no se perderá el idioma nativo) (Ap. 5:9).

Nuestros hermanos de la editorial Poiema tuvieron (y tienen) en mente esta debilidad al traducir el libro del profesor emérito de matemática de Oxford, John Lennox, el cual lleva el título: ¿Dónde está Dios en un mundo con coronavirus? Páginas publicadas originalmente en inglés por la editorial internacional: The good book.

Este libro escrito en la casa del autor (Oxford, Inglaterra) tiene como propósito brindar una respuesta de consuelo, apoyo y esperanza a la pregunta que se encuentra en el título de esta entrada. A diferencia de la reseña anterior que trae el mismo tema sobre la mesa, este libro es más como un género devocional-apologético, es decir, al mismo tiempo que habla al corazón brinda evidencias de por qué creer en una deidad Soberana.

Es un libro corto de 93 páginas para su formato digital en .pdf. Lo puedes descargar de manera gratuita en el siguiente enlace.

Este libro se puede dividir en tres grandes temas:

  • La realidad de la situación del Coronavirus (capítulos 1-2).
  • La cosmovisión influye en tu forma de responder a esta pandemia (capítulos 2-3).
  • El Dios Soberano y Amoroso que lo cambia todo (Capítulos 4-6).

La realidad que deja el Coronavirus

Existe un temor en la humanidad que crece y crece porque esta epidemia está demostrando, una vez más, que somos vulnerables.

[…] todo parece estar cayéndose a pedazos: las cosas con las que siempre hemos contado ya no están, y estamos expuestos como nunca a fuerzas que no podemos controlar en absoluto. Las personas temen por su salud, tanto física como psicológica; por sus familiares y amigos […] sus reservas de alimento, sus trabajos, su seguridad económica y muchas otras cosas más (p.13).

La humanidad ya ha pasado por situaciones similares en el pasado. Pestes, brotes de viruela y gripes mortales llevaron a pensar a las personas de hace 120 años que estas epidemias eran parte de la vida cotidiana. Pero, con el gran avance de la comprensión de las enfermedades y medicina en el siglo XXI, muchas personas han creído que esas pandemias eran cosas del pasado. Nos estamos dando cuenta que no es así. Esto lleva a preguntarnos:

¿Está Dios ahí?
¿Está Dios en cuarentena? (p.17)

La realidad es que el Coronavirus nos confronta con el problema del dolor y el sufrimiento. Y en este libro, el autor quiere evitar:

[…] las respuestas superficiales. [Sino que] quiero reflexionar contigo […] sobre algunas de las ideas que me han ayudado a lidiar con estas preguntas difíciles ahora que el coronavirus ha comenzado a cambiarlo todo (p. 21).

Dime tu cosmovisión y adivinaré tu respuesta

Todos reaccionamos diferente al problema del dolor y sufrimiento. Las actitudes que tomemos frente a estos temas profundos estarán influenciadas por nuestra cosmovisión, es decir, el marco que tiene nuestra mente para dar respuesta a la vida, muerte y el sentido de existencia.

Según James Sire en su libro “El universo de al lado”, básicamente hay tres grandes familias de cosmovisiones:

  • Teísta, que es la de las tres grandes religiones abrahámicas.
  • Atea, que sostiene que el universo (o multiverso) es todo lo que hay.
  • Panteísta, que es una mezcla de los conceptos de Dios y del mundo, para así convertirlo en una entidad impersonal.

En esta sección, Lennox nos comparte qué cosmovisión sostiene y por qué el ateísmo no puede ayudarte

Soy cristiano y por eso trataré de dejar claro por qué pienso que el cristianismo tiene algo que decir acerca del problema de los desastres naturales como el coronavirus, y es algo que no se encuentra en ninguna otra cosmovisión (p. 30).

La evidencia que lo cambia todo

Este mundo está lleno de comportamientos humanos violentos e inmorales y también de terremotos, cánceres y pandemias como el Coronavirus. Por muchos debates que busquen respuesta del por qué un Dios amoroso y todopoderoso no detiene todos estos males, digamos lo que digamos, creamos lo que creamos, estamos donde estamos y el mundo es así (p. 61).

El cristianismo afirma que el hombre llamado Jesucristo es Dios encarnado; en otras palabras, el Creador se convirtió en humano y en el centro del mensaje cristiano está Su muerte en una cruz a las afuera de Jerusalén. Esto tiene un gran impacto en el tema del dolor y el sufrimiento porque Dios no se ha mantenido alejado del dolor y el sufrimiento humano, sino que Él mismo lo experimentó (Heb 4:15).

[…] un cristiano no es alguien que ha resuelto el problema del dolor, el sufrimiento y el coronavirus, sino una persona que ha decidido amar y confiar en el Dios que también ha sufrido por él [por amor] (p. 67).

Tal vez el coronavirus sirva como un gran altavoz que nos recuerde la estadística definitiva: que diez de cada diez personas morirán. Ya seas cristiano o ateo, morirás. Si la “corona” de este virus tiene más autoridad sobre tu salud y vida, el autor nos recuerda que alguien más llevó otra corona, esta vez no de proteínas sino de espinas, para que pudiéramos reconciliarnos con Dios y así darnos entrada a un mundo nuevo y restaurado más allá de la muerte (p. 70).

Conclusión

John Lennox termina su obra con respuesta al particular:

¿Cómo los cristianos deben responder ante la pandemia?

Sus respuestas van desde consejos prácticos, como el escuchar a nuestras autoridades y amar a nuestro prójimo, hasta ejemplos de las respuestas de grandes hombres de Dios en situaciones como la nuestra (cristianos en el siglo II, Martín Lutero, C. S. Lewis).

Ya sea que al leer la obra del profesor no encuentres respuestas a todas las preguntas que te has planteado en esta crisis, recuerda seguir el siguiente consejo:

Dios es demasiado bueno como para ser cruel, y es demasiado sabio como para equivocarse. Cuando no podemos ver Su mano, debemos confiar en Su corazón (p. 87).

Charles Haddon Spurgeon

Posdata

¿Dónde está Dios en un mundo con coronavirus? En el mismo lugar que estaba cuando mataban a Su Hijo Jesucristo… en Su Trono.