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Dios está creando buenas obras en medio del peligro


Respuesta 5: El coronavirus es un llamado de Dios a Su pueblo para que se despojen de la autocompasión y el temor, y en cambio se vistan de gozo y valentía para hacer las buenas obras de amor que glorifican a Dios.

Jesús les enseñó a sus seguidores a alumbrar por medio de las buenas obras (Mt 5:16). Pero según Jesús, esta luz se vuelve más intensa cuando estas buenas obras se hacen en medio del sufrimiento, pues inmediatamente antes había dicho que los discípulos son bienaventurados cuando sufren por causa de la justicia (Mt 5:11- 12).

La idea es que las obras de amor en medio del peligro (sea enfermedad o persecución), muestran que la esperanza en Dios capacita para esas obras, sobre todo la esperanza de la resurrección (Lc 14:13-14).

Pedro habla bastante sobre las buenas obras y de mantener una conducta intachable (1P 2:12). De manera más particular, insiste en practicar el bien aun en medio del peligro. A eso le llama sufrir según la voluntad de Dios (1P 4:19). Su fundamento para esta filosofía de vida es que Cristo murió para que muramos al pecado y vivamos para la justicia (1P 2:24).

Pablo también exhorta a los creyentes a hacer el bien a todos, según tengamos oportunidad (Gal. 6:10; 1 Tes. 5:15). Resalta también que el fundamento para esta filosofía de vida es que Cristo murió para crear un pueblo celoso de buenas obras (Tito 2:14). Y Pablo agrega que la meta con las buenas obras es la exaltación de Su gloria (1 Cor. 10:31; Fil. 1:20). Por tanto, uno de los propósitos de Dios con el coronavirus es que Su pueblo se despoje del temor y se dedique a las buenas obras para la gloria de Dios. Para eso murió Cristo.

Ese fue el ejemplo de la iglesia primitiva. En los años 165 y 251 d. C., al menos un tercio del imperio Romano moría a causa de dos grandes plagas. Y mientras las religiones paganas creían que los dioses no se interesaban por los humanos y la misericordia se veía como una debilidad, mientras los que tenían síntomas eran expulsados de sus casas, mientras los médicos huían y los sacerdotes abandonaban los templos, los cristianos se dedicaron a cuidar enfermos y moribundos y a llevar la verdad del perdón y aceptación de Cristo para los rechazados.

Y este ejemplo de piedad atrajo a muchas personas que estaban perdidas, al punto que, cuando el emperador Juliano quiso revivir el paganismo, encontró que el cristianismo había crecido demasiado a través del servicio amoroso, sobre todo a los desconocidos.

El hecho entonces de que el coronavirus sea un acto de Dios no contradice el llamado de los cristianos de aliviar el sufrimiento. Desde la caída misma y la consecuente miseria, Dios mandó a Su pueblo a orar por sanidad y obrar en favor de los sufridos. Por eso oramos a Dios por el coronavirus y trabajamos para aliviar el sufrimiento.

Juan José Pérez es pastor en la Iglesia Bautista de la Gracia, en Santiago de los Caballeros (República Dominicana). Posee una Maestría en Divinidades en el Seminario Bautista Reformado (Estados Unidos). Sirve como decano de la Academia Ministerial de la Gracia y es profesor de Biblia en el Colegio Bautista de la Gracia y la Universidad Nacional Evangélica (UNEV).