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Cultivando el Hábito de la Lectura de la Palabra de Dios

El pasado domingo, el equipo de Notas de Gracia, realizó un live en Instagram sobre Cómo cultivar el hábito de la lectura de la Palabra de Dios.

El siguiente artículo tiene la finalidad de enfocar y desarrollar, de una manera más profunda, los detalles abarcados en el vídeo.

Aunque el mundo de los hábitos está siendo explotado por las redes sociales (todo el mundo habla de ellos), mi experiencia con los hábitos inicia en Diciembre 2018 con una entrada en el blog del Dr. David Murray: HeadHeartHand, titulada: El gran poder de pequeños [actos] (The big power of múltiples littles). Él inició una serie de artículos, con perspectiva cristiana, sobre el libro de James Clear: Hábitos Atómicos (Atomic Habits: An easy and proven way to build Good habits and break bad ones).

Para ese momento ya estaba comprometido de quién es hoy mi hermosa esposa, sin embargo, en ese entonces vivía solo en una habitación y mi vida, de manera especial la espiritual, tenía muchos espacios vacíos por llenar y mucho desorden, en pocas palabras: “Desordenado”, era mi quinto nombre (oh sí, tengo 4 nombres).

Sabía que no podía entrar al matrimonio con ese desorden, y por la gracia de Dios, esa entrada del Dr. Murray inició lo que hoy son mis hábitos en mi vida cristiana, a los que yo llamo: Hábitos del alma.

Tengo mucho por decir de lo que ocurrió con mis hábitos desde 2018 al 2020, si estás interesado en algo en específico, déjame una pregunta, duda o comentario en esta entrada o en cualquiera de nuestras redes sociales y estaremos felices de ayudarte.

Ahora sí, enfoquémonos.

¿Qué es un hábito?

James Clear, autor no cristiano, define un hábito como:

Una rutina o conducta que se practica con regularidad y en muchos casos, de manera automática1Clear, James. Hábitos atómicos (Spanish Edition) . Grupo Planeta – México. Kindle Edition.

Para Clear, estas pequeñas prácticas pueden ser pequeñas, pero en el factor tiempo pueden tener grandes resultados. Además, en nuestra vida, estas pequeñas acciones son las que están bajo nuestro control, mas no así todas las circunstancias que nos acontecen.

Momento, Notas de Gracia ¿no es una plataforma cristiana?

Sí, así lo es. Pero, concuerdo con John Piper en el extracto del mensaje: Abre ambos libros de Dios: Sabiduría en Su Palabra, sabiduría en Su mundo (Open Both of God’s Books: Wisdom in His Word, Wisdom in His World) donde afirma que podemos encontrar sabiduría en la observación bíblica, asidua y crítica del mundo y no solo en la Biblia.

Eso es lo que James Clear hizo, observó el mundo y escribió. Creo que como cristianos debemos redimir esa sabiduría hallada en la observación del comportamiento humano y ¡eso mismo! Redimirla, tal como los cristianos hacemos con nuestras redes sociales ¿verdad?

No obstante, Justin Whitmel, autor cristiano, en su libro “La regla común: Hábitos de propósitos en una era de distracción” (The common rule: Habits of Purpose for an Age of Distraction) define un hábito de la siguiente manera:

Un hábito es un comportamiento que ocurre de manera automática, vez tras vez, y a menudo, de manera inconsciente2Earley, Justin Whitmel. The Common Rule (p. 7). InterVarsity Press. Kindle Edition.

No hay mucha diferencia con la definición de Clear, por eso, el cristiano está llamado a seguir el principio de desechar lo malo y retener lo bueno (1 Tes 5:21-23).

En resumen, un hábito es una acción, rutina o comportamiento, que ocurre de manera automática.

Entonces ¿Qué tiene que ver esto con mi lectura de la Biblia?

Demasiado, diría yo.

¿Cuáles cosas debo de tomar en cuenta para cultivar el hábito de leer la Biblia?

Esta pregunta debería llevarnos a otra pregunta: ¿qué es lo más importante en mi vida?

Creo que este punto es muy importante. Si no consideras crecer espiritualmente, es decir, si no consideras que el proceso de santificación en tu vida es importante, entonces dudarás de que leer la Palabra de Dios sea algo prioritario para invertir tiempo y energía.

En mi caso, sé que el Señor habla a través de Su Palabra: La Biblia. Sé que Él me eligió por pura gracia, para llegar a ser como Su Hijo (Rom. 8:29). Sé que, a pesar de que Dios me concederá la semejanza a Cristo cuando Jesús vuelva (Juan 3:3-8), Dios quiere que crezca a la semejanza de Jesús. Dios quiere que me esfuerce para la piedad (1 Tim.4:7).

En el tema de la Santidad, existe la responsabilidad humana de buscarla (Hebreos 12:14). Sin santidad nadie verá al Señor, sin la semejanza a Cristo nadie verá a Dios. Y aquí es donde entra lo que se conoce como “Disciplinas Espirituales”.

Las disciplinas Espirituales, según Donald Whitney, son aquellas prácticas que se encuentran en las Escrituras que promueven el crecimiento espiritual entre los que creen en el evangelio de Jesucristo. Son los hábitos de devoción y cristianismo experiencial que el pueblo de Dios ha practicado desde los tiempos bíblicos3Whitney, Donald. Disciplinas espirituales (p.5). Tyndale House. Edición impresa. Por lo tanto, para cultivar el hábito de la lectura de la Biblia, tengo que entender:

1. La Biblia es la Palabra de Dios. Él habla a Sus hijos, en el poder del Espíritu Santo, a través de ella.

2. Debo buscar la Santidad, sin ella no podré ver a Dios. Debo esforzarme por la piedad, es decir, cada día ser más semejante a Jesús.

3. La Biblia describe ciertos hábitos que me permitirán crecer espiritualmente, buscar la Santidad y parecerme más a Jesús.

4. Por ende, debo conocer y practicar esos hábitos: uno de ellos es, la lectura de la Palabra de Dios: La Biblia.

Otra cosa para tomar en cuenta en crear el hábito de leer la Biblia es saber que existe una resistencia que aún está en mí, aunque de manera residual. Se llama: pecado (o también llamado, los deseos de la carne), es decir, ciertos deseos que no le dan gloria a Dios y no brindan servicio a mis hermanos ni a mi prójimo.

Esta resistencia es real, la lucha entre los deseos del Espíritu y el viejo hombre es real. Pero damos gracias a Dios porque Él no nos ha dejado solos a la deriva.

Existe un poder disponible para todo aquel que ama al Señor, este poder es el mismo que resucitó a Jesús de los muertos: tenemos al Espíritu Santo dentro de nosotros (Rom. 8:11). Podemos, y debemos, tomar este poder para cultivar nuestros hábitos del alma y así crecer en la piedad, buscar la Santidad y cada día ser más semejante a Jesús.

Cuando iniciaste el hábito de la lectura ¿qué cosas te funcionaron? ¿cuáles no?

Aquí entramos a algo más práctico. Una vez que sé la importancia, y por ende encontré la motivación correcta, puedo comenzar a establecer ciertos patrones para desarrollar de manera eficiente mi hábito de leer la Biblia.

Lo que leerás no son la norma, pero en la experiencia, me ayudaron a leer la Biblia entera, dos veces el Nuevo Testamento, Salmos y proverbios, en menos de un año y, por supuesto, ha hecho posible que todas mis mañanas, hasta hoy, empiece leyendo las palabras de Gracia y Verdad que mi corazón necesita.

1. Si tienes problemas con la tecnología digital consigue una edición impresa de la Biblia.

Para iniciar mi lectura diaria adquirí la Biblia del Lector, esta edición no tiene capítulos ni versículos marcados, su propósito es la fluidez en la lectura. Eso sí, esta versión se lee mejor si te propones leer una cantidad de hojas específicas.

2. Haz un plan (o consigue uno) pero sé puntual con los detalles y ¡anótalos!

Cuando leí la Biblia completa, mi plan fue leerla de Génesis a Apocalipsis. No seguí los planes de lectura cronológico o el muy famoso plan de lectura de la Biblia de Robert Murray M’Cheyne. Como quería cultivar el hábito de lectura, me propuse leer 20 páginas diarias. En la versión que leía me tomaba entre 35 a 40 minutos, aproximadamente.

Puedes adaptarlo, el punto es empezar por poco: ¡leí un capítulo diario por casi 4 meses! De manera específica: los libros denominados históricos tales como Rut, 1 y 2 de Samuel, Crónicas y Reyes.

Con respecto a ser puntual con los detalles y anotarlo, se debe a que la mayoría de las metas que se realizan con éxito son aquellas que pasan de nuestra mente a ser escritas. Hay un estudio que demuestra que escribir nuestras metas tiene un efecto positivo en el cumplimiento de estas.

No lo dejes en tu mente y en deseos (tenemos mala memoria y el mundo está lleno de buenos deseos). Agregaría a este punto a que agendes tu plan en un calendario. Hay mayor probabilidad de cumplimiento, si creas un plan por escrito.

Si eres digital, se aplica el mismo principio en app’s de calendario y de to do list.

3. El lugar y la hora importan

Soy profesor de química de una escuela secundaria, debo ser una persona diurna En la habitación donde dormía tenía un pequeño escritorio donde, gracias a Dios, no tuve la necesidad de leer o trabajar en la cama.

Anoté en mi plan, el cual pondré la imagen como ejemplo, que leería todos los días a las 5 a.m. en dicho escritorio. No en la cama y no en el celular. En las mañanas soy presa fácil de engancharme en una red social, pero mi esposa no, cómo la envidio (santamente).

Según Drew Dick, nuestro dominio propio es limitado, por lo tanto, deja todo preparado el día anterior. Te vas a ahorrar mucha energía que podrás usar en concentrarte en la lectura de la Biblia y así vencerás la resistencia de no leer rápido porque estás contra la hora.

Fusioné la descripción de mi meta con el rastreador del hábito.
Lo puedes descargar aquí.
4. Rastrea tu nuevo hábito y hazlo visible

Debemos de medir nuestro progreso, ver cómo vamos avanzando o si es necesario detenernos y cambiar nuestra meta o plan. J. Clear escribe que un rastreador de hábitos es necesario para ver si estamos formando el hábito. Estoy de acuerdo con él.

Tenía fugaces momentos de ánimo cuando veía que las casillas de mi rastreador del hábito de lectura se llenaban de “x” (puedes darle el formato que quieras). Este ánimo se iba acumulando, y a pesar de que un día no lo haya cumplido, ver más “x” que espacios en blanco me seguía animando en la formación de dicho hábito.

Si eres más digital, usé la aplicación Momentum, muy simple y minimalista y gratis. Actualmente uso Streaks, minimalista, buena interfaz, pero es de pago.

Precaución: Existirán los días de caos que no te permitirán realizar tu hábito, respira profundo. No es el fin del mundo, vuelve a empezar. A veces los pecados cometidos la noche anterior te dirán que eres un fraude, pero aprópiate de la promesa de Dios de que Jesús es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad (1 Jn 1:9). Continúa.

Tenía pegado mi hojita de rastreo del hábito de la lectura frente a donde leí cada mañana. Me permitía tener mi meta o plan a la vista y, también, me animaba ver las “x” llenando la cuadrícula.

Pero, creo que lo más importante era que, iba una y otra vez a mi motivación de cada mañana: [Solo tú, Jesús] tienes palabras de vida eterna (Jn 6:68).

También me animó día a día el registro que hacía de mi Biblia física en la aplicación Goodreads. Una aplicación para rastrear el avance de un libro ya sea por el número de páginas o un porcentaje del libro. Si deseas puedes seguir, mi usuario está en este enlace.

5. Confía en alguien para rendirle cuentas

Esto es algo de suma importancia.

Hemos sido creados para vivir en comunidad. Los cristianos somos llamado a vivir en iglesia. Nos necesitamos el uno al otro. Te aconsejo, busca una persona de confianza y prepárate a ser lo más honesto con tu progreso en el cumplimiento de tu hábito.

Como casado, mi esposa es a quien le rindo cuentas. Pero, mientras era soltero, mi gran amigo y hermano Enmanuel B. era la persona a quien, de manera particular, le rendía cuentas de los días no leídos.

Como le tengo mucha confianza, podía explicarle las razones o los pecados que me impedían completar mi hábito en las mañanas. Sabía que él me acompañaría en oración. Él fue mi compañero de batallas, no sólo al animarme, sino también de llorar con los que lloran por su pecado. Gracias, amigo.

6. Medita en algo que leíste

Establecer el hábito no es la meta, si eres cristiano tu meta es parecerte más a Jesús, buscar la santidad y ser más piadoso. Los hábitos son los pequeños pasos que das rumbo al cumplimiento de la meta. Por tanto, el hecho solo de leer no es suficiente.

Toma una pequeña porción, frase o palabra de lo leído en el día y medita en ella. Busca que sus Palabras habiten en ti, atesórala, para ser así el hombre o mujer bienaventurado(a) del Salmo 1.

7. Constantemente, Ora

Cambiar una conducta no es difícil, se puede hacer a través de ciertas acciones o hábitos. Sin embargo, no leemos la Biblia para cambiar solo nuestro comportamiento externo, sino que, la leemos para que el Espíritu Santo, a través de la lectura de la Palabra, cambie cada vez más nuestro corazón y nos asemeje más a Jesús.

Por tanto, necesitas ayuda divina: Ora. Cuando sientas que no quieres continuar, ora. Sé lo más honesto posible con Dios, Él presta sus oídos a los humildes pero se resiste a los orgullosos. En temas de la lectura y asimilación de Su Palabra, necesitamos humillarnos y pedirle, por el amor a Su nombre, que nos ayude a leer su Palabra diariamente.

Como escribí, existirán días que quedarán espacios en blanco en tu rastreador de hábitos, tranquilo(a). Va a suceder, prepárate. Examina a qué se debió y trata de corregir lo más pronto posible. No dejes que la cadena se rompa, pero aún más importante, no dejes de recibir las palabras de vida eterna que solo Jesús puede ofrecerte en Su Palabra.

Si te ha surgido alguna pregunta o tienes algún consejo que quieras compartir, escríbenos, estaremos encantados de leerte.

Dios nos ayude.


  1. Clear, James. Hábitos atómicos (Spanish Edition) . Grupo Planeta – México. Kindle Edition.
  2. Earley, Justin Whitmel. The Common Rule (p. 7). InterVarsity Press. Kindle Edition.
  3. Whitney, Donald. Disciplinas espirituales (p.5). Tyndale House. Edición impresa.