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No vas a creerme, pero he descubierto la más hermosa historia jamás escrita en las peores circunstancias jamás pensadas

En Bajo las alas de Dios, John Piper nos ayuda a experimentar la historia del libro de Rut de manera distinta. Si crees que un libro tan antiguo no tiene relevancia y utilidad en nuestros días, puede que esta obra te lleve a considerar un cambio de opinión

Un resumen del libro

Este título es de aquellas obras copiosas que John Piper ha escrito para exaltar la gloria de Dios. El autor plasma cada capítulo del libro de Rut como las introducciones correspondientes a cada capítulo de este breve estudio. Este detalle permite reflexionar primero en el Texto Sagrado para luego recibir el entendimiento y sentido que hace el escritor para el lector (Nehemías 8:7-8).

En el preámbulo, el pastor aborda siete razones de por qué debemos sumergirnos en la enseñanza de este breve, pero profundo, libro. De manera ingeniosa, en las últimas páginas, las siete razones son convertidas en siete ruegos de qué hacer con la enseñanza aprendida para nuestro diario vivir.

El tema principal es presentar cómo un Dios, soberano y bueno, obra para bien a aquellos que vienen a refugiarse a la sombra de Sus alas, es decir, aquellos que refugian su esperanza en Él.

No importa que haya hambruna, esterilidad, muerte o racismo, no existe lugar más seguro en todo el universo que vivir bajo las alas del Dios soberano, omnisciente y amoroso (p. 141).

Las historias de Noemí y Rut, Rut y Booz y Noemí y Obed, son testimonios vívidos de que este mundo lleno de calamidades y tristezas está siendo gobernado con propósitos divinos y buenos: la exaltación de la gloria de la gracia de Dios (p. 15).

Lo que necesitamos

C. S. Lewis escribe en su libro “El problema del dolor”: Dios persigue, querámoslo o no, darnos lo que realmente necesitamos, no lo que creemos necesitar en este preciso momento, esto incluye a veces, el darnos amargos momentos. Pero esto, no es porque Dios es un Ser caprichoso que busca que sus criaturas sufran, sino que es un Ser sabio que debe despertarnos a la realidad de que Él sea nuestro único bien.

Permíteme hablar un poco de los personajes del libro de Rut con el fin de llevarnos a analizar nuestras vidas.

Mujer: recuerda que dios es bueno

Noemí experimentó momentos amargos en su vida: escasez, mudanza a una tierra pagana, la muerte de su esposo, el matrimonio de sus hijos con esposas extranjeras, esterilidad aparente para sus nueras y la muerte de sus hijos… golpe tras golpe, tragedia tras tragedia (p. 31). A pesar de esto, ella seguía creyendo en el Dios del pacto, en Su soberanía y en Su poder. No obstante, como mucho de nosotros, ella había enfatizado algunos atributos de Dios, desatendiendo uno que va a la par con los otros: Su bondad.

Noemí sabía que Dios era soberano, pero había dejado de creer, en su amargura, que Él era bueno. Esta mujer está tan agotada por la noche de adversidad que no logra ver el amanecer de júbilo (p. 39).

¿Nos hemos olvidado de que Dios es bueno, además de soberano?

Joven: recuerda refugiarte bajo sus alas

Rut también experimentó los mismos momentos amargos que su suegra Noemí, pero ella no pidió que la llamaran Mara, es decir, amargura (Rut 1:20). No, esta joven viuda vino a refugiarse plenamente en el Dios que ella sabía había liberado al pueblo de su exesposo de la opresión egipcia.

Su diligencia por el bienestar de su suegra nos enseña que, a pesar de las circunstancias, cuando conocemos a Dios nos esforzaremos y actuaremos (Daniel 11:32). Rut conoció al Dios del pacto, se esforzó en proveer para su suegra con trabajo y diligencia, y Dios la recompensa a través de Booz (Rut 2:12), no porque ella merecía un pago de parte de Dios por su trabajo, sino porque había puesto su corazón en Dios en busca de esperanza y gozo. Cuando hacemos lo anterior, Dios compromete todo su corazón para nuestra protección y alegría. (p. 67).

¿Hemos venido a refugiarnos bajo las alas de Dios mientras nos esforzamos por hacer el bien a los demás?

Hombre: recuerda saturarte de Dios

Booz, por otra parte, no comparte la misma situación que ambas mujeres. Él era un hombre soltero, rico y valiente (¡vaya partido!). Pero lo más importante es que Booz era un hombre de Dios y, además, un pariente que podía cumplir con la ley del levirato, dígase, este podía casarse con Rut para redimir la herencia de la familia de Noemí.

Booz era un hombre saturado de Dios ya que tanto su negocio de agricultura y sus relaciones con sus empleados estaban llenos del señor (p.61).

¿Estás tan saturado de Dios que se evidencia en los pequeños detalles de tu vida cotidiana?

No te ha faltado hoy pariente

Las mujeres le decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel, el cual será restaurador de tu alma…” (Rut 4:14, RVR1960).

Al leer esta hermosa historia podemos ser tentados a fijar nuestra atención en el árbol para perder la majestuosidad del bosque. Las vidas de Noemí, Rut y Booz, nos narran una historia de un amor redentor. Sin embargo, esta es una pequeña historia dentro de la gran historia del majestuoso amor redentor de Dios para pecadores, como tú y como yo.

A Noemí, aún en su amargura, no le faltó pariente redentor, no Booz, sino Obed. A nosotros, aún en nuestro pecado, tampoco nos faltará un pariente redentor, no Obed, sino Emmanuel, Dios con nosotros.

Reflexiones finales

Este libro nos guiará a mirar más allá de nuestras circunstancias. Pueden ser amargas, sí, pero es en esa amargura que refugiarse en Cristo, es lo más dulce posible. Rut lo hizo ¿lo haremos nosotros?

A pesar de que el libro de Rut fue escrito decenas de siglos atrás, John Piper se encarga de desmentir el esnobismo cronológico de esta hermosa historia. La vida de Noemí, Rut, Booz y Obed, no solo tiene relevancia teológica en la actualidad, sino también una relevancia práctica para nuestro día a día

Escrito originalmente para Coalición por el Evangelio.